¿Por qué permite Dios que los buenos sufran
y que pasemos por pruebas?
El sufrimiento y las pruebas no significan que Dios haya perdido el control o que no nos ame. La Biblia nos enseña que vivimos en un mundo caído y afectado por el pecado, donde las dificultades forman parte de la experiencia humana general. Sin embargo, para el creyente, Dios tiene un propósito soberano detrás de cada desierto: moldear nuestro carácter, purificar nuestra fe y enseñarnos a depender completamente de su gracia, tal como lo expresa Santiago 1:2-4, que dice "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna".
Además, las pruebas nos permiten experimentar de primera mano el consuelo divino para luego poder consolar a otros en sus aflicciones, tal como lo dice 2 Corintios 1:3-4. Romanos 8:28 nos dice: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". Todas las cosas cooperan para bien, alineándonos al propósito eterno de ser transformados a la imagen de su Hijo Jesucristo.
El sufrimiento terrenal es temporal, pero produce en nosotros un eterno peso de gloria que sobrepasa cualquier dificultad presente.